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viernes, 25 de noviembre de 2011

Tener la sangre azul.


Las venas, al ser observadas a través de la piel muy blanca, tienen color azul. En el pasado se tenía la creencia de que la nobleza se distinguía por la sangre azul, debido a que, al librarse del trabajo en el campo, las inclemencias del tiempo y no exponerse al sol, la mayor parte de los nobles tenían la piel pálida y, por tanto, transparentaban las venas, cosa que no ocurría en los sectores populares de la época.

lunes, 21 de noviembre de 2011

Esto es jauja.



Jauja es una ciudad del norte de Perú (también fue su primera capital). Cuando los conquistadores españoles arribaron al lugar, en 1534, encontraron unos enormes depósitos donde los incas habían acumulado grandes cantidades de alimentos, ropas y riquezas que permitieron a Pizarro y sus acompañantes vivir cómodamente durante meses.

Años después, con la capital asentada ya en Lima, el clima seco del lugar atrajo a muchos enfermos con problemas respiratorios y de tuberculosis, que acudían a Jauja a tratarse en el hospital. La riqueza dejada por los visitantes reavivó la antigua leyenda del País de Jauja, en el que se afirmaba que de los ríos manaba leche y de los árboles, buñuelos.

martes, 15 de noviembre de 2011

En martes, ni te cases ni te embarques.

Seguro que al leer el título has pensado en el martes y 13. Otro día hablaremos de su origen, pero de momento podemos ver que el refrán... carece del 13 ;) aunque ambas cosas comparten algo del significado.

Antiguamente el martes era el día dedicado a Marte, Dios de la Guerra (o Ares si prefieres la mitología griega), y se presuponía que estaba regido por el planeta rojo, al que por su color se le suponían energía, tensión y agresividad. Por otro lado, cuenta la leyenda que la confusión de lenguas en la Torre de Babel se dio un martes, del mismo modo que el Imperio Bizantino encontró su fin en tal día de la semana. Es por esto que, durante el medievo, era un día mal visto, en el que no era raro escuchar referirse a él como "el pequeño maléfico". Hoy día esta expresión se sustituye por refranes más amables y el martes pasa casi desapercibido si no lo acompaña el 13, pero el refranero nos sigue recordando las antiguas supersticiones.

sábado, 5 de noviembre de 2011

«Mucha mierda»


La expresión se asocia al cine, teatro y televisión, y parece tener su origen en las funciones teatrales que antiguamente se representaban en París.

En aquel entonces, los únicos medios de locomoción eran el caballo o el carro tirado por caballos, accesibles sólo a las clases pudientes. Cada vez que un carro llegaba al sitio, mientras sus ocupantes descendían de él los caballos aprovechaban para hacer sus necesidades, que iban acumulándose. Antes de dar inicio a la función, con el público ya acomodado, uno de los artistas salía fuera a mirar la cantidad de excremento acumulada. Esto le daba una idea de la cantidad de "pudientes" que había acudido, cosa importante, puesto que al ser la entrada gratuita el beneficio dependía de las monedas que el público arrojase al escenario al final de la obra. A más excrementos, más ricos estarían entre el público, y más monedas cabría esperar al terminar la función.

Según otra versión, la expresión vendría de la Edad Media: los artistas irían recorriendo las diferentes poblaciones a bordo de sus carros en busca de lugares concurridos. Si al entrar en un pueblo veían muchos excrementos, significaba que en él se celebraba algún mercado o feria, y por tanto que estaría lleno de gente. Entonces entraban en el pueblo, hacían su actuación y volvían al camino en busca de otros sitios. Cuando en el viaje se cruzaban con otros artistas, en vez de desearse suerte se deseaban "mucha mierda", en alusión a que encontrasen pronto algún lugar concurrido.

viernes, 28 de octubre de 2011

No saber ni jota.

Cuando alguien no sabe algo sobre un determinado tema, o desconoce cosas básicas, solemos decir aquello de "no sabe ni jota". Pero, ¿por qué culpamos a la jota del desconocimiento?.

En realidad no nos estamos refiriendo a la jota, sino a sus antecesoras: la "iod" hebrea y la "iota" griega, que eran las letras más pequeñas de sus respectivos abecedarios. Así, con "la jota" nos referimos a algo pequeño, insignificante, y cuando proferimos esta expresión acusamos al receptor de ignorar lo más elemental, en definitiva: de ser tonto.


miércoles, 19 de octubre de 2011

El «Talón de Aquiles»


Utilizamos el «Talón de Aquiles» para designar el punto vulnerable de una persona. Esto tiene un origen mitológico: tras el nacimiento de su hijo Aquiles, la diosa Tetis quiso hacerlo inmortal, y para ello lo sumergió en la laguna Estigia. Pero al bañarlo, Tetis lo sujetó sólo por el talón derecho, por lo que éste quedó sin mojar, y por tanto se convirtió en su único punto débil. Durante la Batalla de Troya París mató a Aquiles clavándole una flecha envenenada en el talón.

martes, 18 de octubre de 2011

Poner los puntos sobre las íes.

Significa dejar las cosas claras, despejar dudas sobre lo que hay. Su origen está en la grafía gótica, en la cual era fácil confundir dos íes seguidas en minúscula con una U. Para evitar errores, se optó por colocar un punto encima de la "i", costumbre que ha pervivido en el alfabeto actual.


lunes, 17 de octubre de 2011

Estar en babia.



Babia es una comarca leonesa donde antaño se retiraban a descansar los reyes de León y Asturias. Cuando alguien solicitaba audiencia en la época estival, o cuando los monarcas no querían atender a alguien, se contestaba que "estaban en Babia" y, por tanto, alejados de los asuntos cotidianos.

También se dice que la expresión proviene del pastoreo, concretamente de los pastores de la comarca que, al final del verano, se dirigían hacia Extremadura con sus rebaños. Al reunirse por las noches a la lumbre, cuando alguno sentía nostalgia de su pueblo hasta el punto de desatender la conversación, otro le devolvía a la realidad diciendo: "¡despierta, que estás en Babia!", acabando así con la distracción de su compañero.

miércoles, 12 de octubre de 2011

Vale una bicoca.



El dicho tiene su origen en la Batalla de Bicoca (1522). El ejército español se enfrentaba a los ejércitos de Francia y la República de Venecia, sobre los que se impuso sin mayores problemas. Tan fácil fue la victoria que, desde entonces, la palabra bicoca se incorporó al diccionario como sinónimo de algo de fácil obtención.