La expresión se asocia al cine, teatro y televisión, y parece tener su origen en las funciones teatrales que antiguamente se representaban en París.
En aquel entonces, los únicos medios de locomoción eran el caballo o el carro tirado por caballos, accesibles sólo a las clases pudientes. Cada vez que un carro llegaba al sitio, mientras sus ocupantes descendían de él los caballos aprovechaban para hacer sus necesidades, que iban acumulándose. Antes de dar inicio a la función, con el público ya acomodado, uno de los artistas salía fuera a mirar la cantidad de excremento acumulada. Esto le daba una idea de la cantidad de "pudientes" que había acudido, cosa importante, puesto que al ser la entrada gratuita el beneficio dependía de las monedas que el público arrojase al escenario al final de la obra. A más excrementos, más ricos estarían entre el público, y más monedas cabría esperar al terminar la función.
Según otra versión, la expresión vendría de la Edad Media: los artistas irían recorriendo las diferentes poblaciones a bordo de sus carros en busca de lugares concurridos. Si al entrar en un pueblo veían muchos excrementos, significaba que en él se celebraba algún mercado o feria, y por tanto que estaría lleno de gente. Entonces entraban en el pueblo, hacían su actuación y volvían al camino en busca de otros sitios. Cuando en el viaje se cruzaban con otros artistas, en vez de desearse suerte se deseaban "mucha mierda", en alusión a que encontrasen pronto algún lugar concurrido.

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