Artículos relacionados

sábado, 3 de diciembre de 2011

La Corona de Adviento


Su origen se encuentra en las tradiciones paganas. Antiguamente era costumbre que, durante el invierno, se encendiesen velas para invocar el regreso del Dios Sol. El fuego de cada vela representaba el calor y la luz del astro, tan añorados en los días tristes y fríos de invierno.

Con la entrada del cristianismo, éste asumió muchas de las costumbres paganas en pro de evangelizar a la ciudadanía. Más que asumir las adaptaba, pero siempre manteniendo un hilo conductor entre la tradición popular y la nueva religión.

En el caso de la Corona de Adviento se tomaron prestadas las velas, a las que se dio un nuevo significado: la vela apagada simboliza al pecado, que aleja al hombre de Dios. El fuego de la vela encendida representa la esperanza de salvación, materializada con la llegada de Cristo. Así, Dios iluminó el Universo del mismo modo que la vela encendida disipa la oscuridad.

Según la tradición de Adviento, cada semana se enciende una de las velas, hasta llegar a encender las cuatro, y cada vela tiene asociada una virtud que se debe mejorar durante la semana correspondiente. Las cuatro virtudes serían: amor, paz, tolerancia y fe.

Las ramas verdes que rodean las velas simbolizan la vida y la esperanza, puesto que verde es el color que se asocia a estas virtudes. Y los lazos rojos representan el amor de Dios.

Otro elemento a destacar son las manzanas rojas que adornan la Corona y que simbolizan el Paraíso perdido por Adán y Eva al caer en la tentación, pero también la misericordia de Dios.

Por último, la forma circular del conjunto también es algo adoptado por la fe cristiana. Así como el círculo no tiene principio ni final, el amor de Dios es algo infinito, del mismo modo que debe serlo por parte de los creyentes hacia el prójimo y el mismo Dios.

0 comentarios:

Publicar un comentario