¿Sabías que no debes encender nunca tres cigarrillos con la misma llama?.
La superstición es relativamente nueva, y tiene su origen en las Guerras de los Bóeres y concretamente en las trincheras británicas de Transvaal, durante la ofensiva de 1900.
Resulta que, durante la noche, los soldados que se encontraban en las trincheras aprovechaban los descansos para encender un pitillo. Como el mechero no se estilaba por aquel entonces, para encenderlo usaban cerillas, y cuándo había más de un soldado la cerilla iba rotando de soldado en soldado hasta que todos habían encendido sus respectivos cigarros. Esto, que puede parecer inocente, en la oscuridad de la noche era una pista de lo más efectiva para los francotiradores rivales.
Si un soldado iba solo a fumar, la cerilla se apagaba casi de inmediato. Pero cuando iban al menos tres, el francotirador, una vez vista la llama, tenía tiempo de sobra de apuntar el objetivo y disparar. Como generalmente era el tercer soldado el que recibía el balazo, acabó extendiéndose el dicho de la forma que leíste más arriba.

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