Leyes con las que, sin saberlo, convivimos día a día.
1.- Principio de Dilbert: Las empresas tienden a ascender sistemáticamente a sus empleados menos competentes a cargos directivos para limitar así la cantidad de daño que son capaces de provocar (de la wiki). Hablando en plata: como no son los responsables de sacar el trabajo la empresa se asegura de que éste saldrá adelante por más que haya un inútil mandando, y de paso justifican el que esté todo el día paseando.
2.- Principio de Peter: «En una jerarquía, todo empleado tiende a ascender hasta su nivel de incompetencia», que no es más que un aviso a navegantes: el desempeñar bien un trabajo no significa cualificación para asumir más responsabilidad.
3.- Ley de Parkinson: «El trabajo se expande hasta llenar el tiempo disponible para que se termine», lo que explica por qué un trabajo de media hora puede llegar a hacerse en diez. De este principio derivan otros dos: «Los gastos aumentan hasta cubrir todos los ingresos» -gran verdad que desvela el por qué el ahorro es una utopía- y: «el tiempo dedicado a cualquier tema de la agenda es inversamente proporcional a su importancia», que no es sino la explicación a por qué perdemos el tiempo en chorradas.
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